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El parabrisas cumple 100 años

El parabrisas cumple 100 años

La aparición del barabrisas es difícil de precisar. Su primera patente data de 1892, y se debe a una mujer apellidada Doumayrou, que lo lanzó inicialmente como un complemento de bellesa. Protegía el cutis de la suciedad del camino y también evitaba que las damas se despeinasen con el aire.

Pero, a medida que los coches aumentaron su potencia y velocidad, se fue convirtiendo en una peligrosa amenaza mortal en caso de accidente.

 

Edouard Benedictus

La solución al problema, llegó por casualidad. Al científico francés Edouard Benedictus se le cayó al suelo un matraz de vidrio usado en sus experimentos y, ante su asombro, no se rompió en pedazos: el recipiente había contenido nitrato de celulosa, que formó una película que evitó la fragmentación. Benedictus ideó así un cristal laminado, más resistente, compuesto de dos capas de vidrio que contenían en su interior otra de celulosa.

Henry Ford

Henry Ford, el primer gran fabricante mundial, encargó a su ingeniero Clarence Avery el perfeccionamiento del cristal laminado inventado por Benedictus, que presentaba el inconveniente de que, con el tiempo y la exposición al sol, se oscurecía.

 

Ventajas

Al montar este tipo de lunas, el cristal ya no se fragmentaba en los accidentes, evitaba que los pasajeros salieran despedidos por las ventanillas y, al ser más resistentes, reforzaban la estructura de la carrocería evitando que se deformase en caso de vuelco.

Ventajas ecológicas

Los parabrisas de cristal laminado comenzaron entonces a salvar incontables vidas y, en los años sesenta del pasado siglo, los organismos oficiales de EE UU y Europa ya dictaminaron su obligatoriedad en todos los automóviles.

La seguridad no es su única ventaja, ya que por su capacidad aislante mejoran la comodidad de marcha y amortiguan hasta un 30% el ruido exterior. También bloquean más de 90% de los rayos ultravioleta, culpables de la mayoría de los tumores de la piel.

Además, en muchos casos, los parabrisas laminados con algún desperfecto se pueden reparar y recuperan su resistencia original sin causar apenas impacto en el medio ambiente.

 

Fuente: El País

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