El comienzo de la fabricación de vehículos a gran escala y sus fabricantes
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El comienzo de la fabricación de vehículos a gran escala y sus fabricantes

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El comienzo de la fabricación de vehículos a gran escala y sus fabricantes

Uno de los inventos más característicos del siglo XX fue, sin duda, el automóvil. Los primeros prototipos se crearon a finales del siglo XIX, dejando atrás a los de tracción animal. Sin embargo, no fue hasta la primera década del siglo XX donde el público empezó a mirarlos como algo útil y los fabricantes se pusieron manos a la obra. En el blog de hoy hablaremos del momento en el que se empezó a producir vehículos a gran escala y lo que lo hizo posible.

En 1900, la producción en grandes cantidades de automóviles ya había empezado en Francia y Estados Unidos. Todo el mundo ya era consciente de la utilidad de los vehículos, lo cual hizo crecer la demanda de vehículos autopropulsados.

De hecho, ya no solo se requería para uso personal sino que también paso a desarrollarse la idea del uso como medio de transporte generalizado. Esto es posible gracias a la evolución de la técnica y los fabricantes que hicieron aparecer en su día la industria automotriz.

La evolución de la técnica de los vehículos autopropulsados

Los mejores automóviles de esta época tenían un motor de dos cilindros, de 4 a 8 CV, salvo en casos excepcionales en que ya aparecían los primeros cuatro cilindros.

Ya desde 1901 los mejores vehículos del siglo anterior quedaban sobrepasados; el encendido del motor eléctrico sustituyó a los tubos incandescentes, las dos válvulas iban controladas por árbol de levas, los primitivos tubos de refrigeración se sustituyeron por verdaderos radiadores de panal, se incorporó el eje cardan, las ruedas con neumáticos, el volante de dirección sustituyó definitivamente a la barra fija inicial.

Una contribución de primer orden fue el motor de arranque de Charles Kettering que permitió a los usuarios poner en marcha el motor térmico del vehículo sin riesgo de lesiones como ocurría previamente con el arranque por manivela.

A medida que la velocidad de los vehículos fue aumentando, se fue haciendo cada vez más importante el problema de detener la máquina. A este respecto, el freno a las cuatro ruedas representó tal mejora que los vehículos que los llevaban tenían que llevar detrás un triángulo rojo de advertencia para los que venían detrás.

Posteriormente, tras muchos intentos, el freno hidráulico se fue incorporando; las tuberías de líquido a presión, con una frenada uniforme en cada eje, sustituyó a los cables, menos seguros.

Los fabricantes de vehículos autopropulsados de aquel entonces

Las primeras compañías creadas para fabricar automóviles fueron las francesas Panhard et Levassor (1889), y Peugeot (1891). Sin embargo, aunque Francia puede considerarse el país pionero en la concepción del automóvil, en Estados Unidos es donde la novedad alcanza toda su amplitud.

Situación fabricantes norteamericanos

En 1908, Henry Ford, tras haber presentado sus primeros modelos “Quadricycle” y “A” en Estados Unidos, comenzó a producir sus primeros automóviles los “Modelo T” en grandes cantidades en una cadena de montaje, sistema totalmente innovador que le permitió alcanzar cifras de fabricación hasta entonces impensables
Los competidores de Ford de aquel entonces era “ Oldsmobile y Cadillac, lo que en un futuro sería General Motors.

Situación fabricantes europeos

En Alemania, la situación era diferente ya que estaban viviendo una dificultad económica muy importante. Por eso mismo, se llevo a cabo la fusión de las empresas de Daimler-Motoren-Gesellschaft (Stuttgart), fabricante de los automóviles “Mercedes” y Benz & Cie fabricante de los vehículos “Benz” en 1926.
Lo cierto es que ese año se produjeron en los Estados Unidos 4 millones y medio de automóviles, en toda Europa medio millón, de los cuales solo la décima parte en Alemania.

Un antes y un después

Durante la edad de oro anterior a 1914 llegaron a la nueva industria varios hombres innovadores que marcaron un antes y un después: Henry Ford, Henry Royce y Ettore Bugatti. Los tres se salían de las tradiciones al uso, pero era en lo único en que eran semejantes, ya que cada uno abrió camino en la industria a su manera.

Ford concibió un automóvil popular muchos años antes de que dicha idea se aceptase, y siguió con su idea en una época en que el automóvil estaba reservado a los más adinerados. El Ford T salió al mercado en 1908 y se produjo durante 20 años sin ninguna alteración esencial. En este sentido, Ford fue el padre del automóvil de masas.

Henry Royce siguió un camino totalmente diferente. Construyó su primer vehículo en 1903-1904. No era revolucionario pero destacaba por el gran cuidado hasta en el más mínimo detalle, su calidad era única entre todos. Llegó a un acuerdo con Charles Rolls para que le suministrara chasis, tomando el producto el nombre Rolls-Royce. En 1906 se presentó el modelo que haría famosa esta marca como la de más calidad en el mundo, el Rolls-Royce Silver Ghost, debido a su silencio de funcionamiento totalmente inédito. Podemos decir que se trata de uno de los progenitores del automóvil de lujo.

Ettore Bugatti, nacido en Milán en 1881, sacó su primer modelo con un Motor SOHC décadas antes de que este sistema fuese normal, mecanizado todo con una precisión de reloj.
Los vehículos mucho más grandes y potentes apenas podían seguir el pequeño modelo “13”, capaz de alcanzar ya 80 km/h. En el futuro sus vanguardistas motores llegarían a las más altas cimas de la competición. Bugatti en este sentido fue el padre de la tecnología de vanguardia.

 

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